De vez en cuando, el cuerpo nos escribe una carta en la que se dirige a nosotros en unos términos que no se corresponden con la confianza y el amor que deberíamos tenernos. Llamamos a esa carta “análisis de sangre” . Nos la envía para contarnos cómo se encuentra (cómo nos encontramos en realidad). Resulta curioso, y también algo inquietante,